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Capítulo V. Importancia y Aplicación Clínica de los diversos tipos de tests.

Erich Stern. París

Tests proyectivos.

A pesar de los muchos reparos que sen hecho alos así llamados test proyectivos, nos parece que tienen la mayor importancia entre todos los tests de personalidad. Los tests proyectivos son un medio de expresión de la personalidad; el material es un estímulo que hace posible esa expresión poniéndola en movimiento. Trátese de relatar historias, de hacer dibujos libres o sujetos a un tema dado, de jugar con algún material estandarizado: en todo desempeño se expresa la personalidad, en cada ejecución se "proyecta" la propia situación interior. Nos parece desacertado decir que los tests proyectivos no revelan la posición del hombre con respecto al mundo circundante, al acontecer social, su actitud en situaciones difíciles de la vida o su comportamiento moral. Precisamente esto es lo que ocurre, si se elige convenientemente el matrial y el test se propone esa finalidad. ¡Cuántos datos suministra el test lúdico de von Staabs sobre la posición del niño respecto de situaciones vitales que son de trascendencia para él; o cuántos datos significativos nos provee el TAT justamente en esa área!

Naturalmente, los tests proyectivos también tienen sus defectos, y las luces que pueden dar son limitadas. La mayoría de los tests proyectivos no permiten una evaluación numérica y el material producido por los sujetos examinados depende en gran medida del examinador, quien debe interpretarlo, con lo cual intervienen nuevos factores "subjetivos" en la evaluación. Mas, ¿acaso no desempeña un papel considerable la influencia del examinador también en los otros tests? ¿No se expresa ya en los tests para el examen de inteligencia y hasta en el examen de motricidad (lo que también hace notar Fontes)? El examen, en cada caso, es una "situación" que ejerce influencia sobre el resultado del test. Hemos tenido oportunidad de observarlo a menudo personalmente: el cambio de examinador puede modificar el resultado, tanto en el TAT como en el test de Rorschach, y esto también sucede con otros tests.

Habrá que admitir, sin duda, que los tests de este grupo no pueden ser evaluados numéricamente del mismo modo en que pueden serlo los inventarios, el Tes de Szondi y otros "tests objetivos". Pero debemos repetir una vez más que la evaluación numérica muchas veces da sólo una impresión de exactitud que en realidad no existe, y la que, si quisiéramos limitarnos a ella, nos privaría de muchas informaciones importantes. Por otra parte, esta falta de evaluación numérica es solamente expresión del hecho de que la personalidad como tal no puede ser aprehendida mediante medidas y números. Por supuesto, se pueden analizar estadísticamente los resultados de una gran cantidad de pruebas de test, entre ellos el TAT, y decir con qué frecuencia se presenta en los diferentes sujetos examinados este o aquel dato en las diversas historias o con qué frecuencia son aludidos determinados conflictos en las historias para las diversas láminas del test. Hemos aplicado personalmente estos tests y hemos obtenido información, sin duda importante, sobre el valor sintomático de las diversas láminas, sobre la frecuencia de ciertas tendencias, conflictos, actitudes en determinadas edades, etc. Pero los resultados obtenidos no nos suministran ninguna información acerca de cada sujeto examinado, y precisamente lo que se trata de obtener con la aplicación de los tests es información sobre cada caso individual. De ningún modo rechazamos la tendencia a realizar mediciones en psicología, pero quisiéramos fijar sus límites y prevenir contra una tendencia muy difundida actualamente para la cual sólo hay ciencia allí donde se puede trabajar con medidas y números. Este concepto de ciencia nos parece demasiado estrecho; hay muchos problemas importantes que no pueden ser aprehendidos de esa manera. Hemos clasificado los tests proyectivos en tres grupos: tests que se valen de la expresión verbal, tests en los que se utiliza la expresión gráfica y, finalmente, tests en los cuales la personalidad se expresa en alguna forma de acción, generalmente el juego. Los tests proyectivos, por consiguiente, no están sujetos al lenguaje, aun cuando éste, conforme al hecho de que el lenguaje es el medio de expresión más importante para el hombre adulto, desempeñe un papel fundamental en muchos de ellos. Hemos llevado a cabo un número muy grande de exámenes con la ayuda del TAT, en niños, adolescentes y adultos, en sujetos cultos e incultos, sanos y enfermos, algunos de ellos poco hábiles para la expresión verbal. Sin embargo aun en este último caso, no de los más frecuentes, los resultados del test son utoilizables en la práctica. No se puede discutir, indudablemente, que la facilidad de palabra influye en los tests, como tampoco nadie discutirá que la habilidad para el dibujo desempeña un papel en el resultado de los tests gráficos. Pero el test como tal conserva su valor y también se pueden sacar conclusiones importantes del dibujo torpe, realizado sin talento alguno para el dibujo. Más de un crítico olvida que no nos importa la belleza de la expresión o del trazado de líneas, y que se puede ver mucho también en una oración torpemente construida o en un dibujo torpe.

Si se parte de otro punto de vista, se pueden clasificar los tests proyectivos en dos grupos: el primero tiene por objeto más bien el conocimiento de la estructura de personalidad, su inclusión en un determinado tipo de personalidad; el segundo, sus contenidos vivenciales, sus conflictos, esperanzas, aspiraciones, etc. Al primer grupo pertenece ante todo el test de Rorschach, y al segundo el TAT y los métodos afines, cuyo número se acrecienta constantemente. Cualesquiera sean las láminas o historias (fábulas) que utilicen, como los tests de Düss o Thomas, siempre tratan de indagar en los complejos, tendencias, expriencias y vevencias del sujeto. En todos los exámenes nos ha resultado más eficaz el TAT de Murray en su forma originaria, que se puede aplicar en niños desde los ocho años y da excelentes resultados.

Naturalmente, en todos, estos tests la interpretación desempeña un papel destacado, y es innegable que en ella interviene un factor subjetivo. Pero con bastantes conocimientos de psicologia y suficiente experiencia en el test, se comprueba que ese factor tiene una importancia esencialmente menor de lo que sostienen muchso autores. Las interpretaciones realizadas por distintas personas -si cumplen los requisitos mencionados- dan generalmente los mismos resultados. Más difícil me parece la interpretación de dibujos, pues la expresión gráfica es considerablemente más ambigua que la verbal, pero también en este caso se ha comprobado que no debe exagerarse las dificultades. Karen Machover demostró, a través de amplias investigaciones, con cuánta exactitud es posible evaluar dibujos tan sencillos como los de la persona humana, lo cual está corroborado por nuestras propias experiencias.

Entre los tests lúdicos merecen atención ante todo el Test de escenificación (Szeno-test) de la señora von Staabs y el Test del mundo (Weltspieltest) de Ch. Bühler. Nos alegramos de poder ofrecer a los lectores trabajos de ambas autoras, que muestran de manera clara e inequívoca el valor y la importancia de los tests. Con el test del juego del mundo -cuyo material es difícil de conseguir y muy costoso- no hemos adquirido experiencia personal; en cambio hemos trabajado personalmente con el test de escenas de Staabs y hemos podido convencirnos de su valor. En el examen de niños representa un medio auxiliar muy importante.

Se olvida con demasiada frecuencia que los tests proyectivos permiten mucho menos que otros tests de personalidad, una deformación consciente por parte del examinado. Es cierto que ésta no es del todo imposible, pero como la proyección, en sí, es inconsciente, y además la mayoría de los examinados no es capaz de darse cuenta de las correlaciones, el material suministrado por los tests proyectivos resulta confiable en alto grado. Hace algún tiempo, hicimos un ensayo con un colega joven, contrario al método, a quien propusimos que relatara, para las diversa láminas del TAT, historias que ocultasen sus verdaderos pensamientos y experiencias; así lo hizo, pero las historias, pese al disimulo intentado, resultaron extraordinariamente características del sujeto y reprodujeron hechos de su vida y conflictos fundamentales.

Los test proyectivos proporcionan mucho material inconsciente relativo al sujeto. Tienen, por lo tanto, en cierto sentido, afinidad con el psicoanálisis (o dicho en términos más generales, con la "psicología profunda). La mayoría de los tests proyectivos están en realidad inmediatamente influidos por él, y el psicoanálisis se vale en ocasiones de algunos métodos proyectivos, como el dibujo, o particularmente, tratándose de niños, del juego. Las historias del TAT pueden ser comparadas con el sueño, en cuanto pueden constituir el punto de partida para averiguaciones y conversaciones con el paciente, en forma libre o en forma de recolección de ocurrencias, tal como sucede con la libre asociación del médoto psicoanalítico. Muchas veces sólo puede lograrse una interpretación realmente utilizable si el paciente colabora con el examinador. La mayoría de los autores previenen contra los riesgos de una interpretación "ciega", esto es, una interpretación que se apoye exclusivamente en el test, sin conocimiento del sujeto examinado. Esta advertencia nos parece enteramente justificada, aunque en algunos casos también las interpretaciones "ciegas" pueden proporcionar informaciones esenciales, especialmente si se las compara después con conocimientos realtivos al sujeto procedentes de otras fuentes.

 

Bibliografía:

Erich Stern y Robert F. Creegan (1967): "La observación y los Tests en Psicología Clínica. Editorial Paidos. Biblioteca de Psicometría y Psicodiagnóstico. Dirigida por Jaime Bernstein.Capítulo V. págs. 98-101.

 

Consultas: mail: ycastelli@ycastellif.cl

 

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